¿De dónde viene la palabra tiovivo?

Esteban Fernández era el dueño del carrusel del Paseo de las Delicias. De esos a los que también llamamos caballitos. Quizá por su profesión, siempre en contacto con los niños, era conocido como el Tío Esteban, y la gente del barrio le tenía mucho cariño.
Fue una de las víctimas de la epidemia de cólera de 1834. El día de su entierro, cuatro personas entre familiares y amigos portaban su ataúd camino del cementerio, como mandaba la tradición. Seguidos por el cortejo fúnebre y acompañados por el ruido del llanto, de repente un grito les hizo frenar en seco a todos: ¡Que estoy vivo! ¡Que estoy vivo!

Imaginaos el momentazo: tú enterrando a tu vecino, y de repente este, sin consideración alguna “resucita”, pegando a todo el mundo un susto de muerte. Las mujeres desmayadas, los hombres corriendo.

El mejor parado de esta historia fue, obviamente, el Tío Esteban, pero no solo por qué logró escapar del cólera, sino porque todo el mundo quería visitar “el carrusel del tío vivo”. Resucita y su negocio sube como la espuma. Una semana redonda, vamos.

A raíz de eso, es muy común llamar al carrusel… el tiovivo.
Todavía hoy puedes encontrar muchos en Madrid: mis favoritos son que está en la puerta del Corte Inglés de Serrano, estilo Belle Epoque; y el de Ramón y Cajal, enfrente del Parque de Berlín.

Isabel Alonso

Isabel Alonso

Madrileña de pies a cabeza. Adoro Madrid de punta a punta. Mi máxima: "No dejes para mañana, las risas que te puedas echar hoy" :)

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